| Lo que es de mi México |
| Adrián L. Alexander |
| El
último artículo que escribí para esta revista (Vozed
– Voz Editoria año 2 núm. 1) hablaba de mis pensamientos,
dudas y preguntas ante la visita que haría a casa: Cd. de México. |
Deje muchas preguntas: ¿Qué será de México, como nación, hogar, familia o amistades? ¿Cómo estarán mis amigos? ¿Qué será del futuro político y económico del país? Ahora recién tengo oportunidad de contestarlas. Primero que nada. El artículo es una opinión personal sobre mi persona y los míos. En cuanto al tema nación, trato de demostrarlo con datos. Digo esto porque recibí muchos mensajes sobre el artículo. En los datos y el tema económico nadie comento nada, y todos hablaron sobre la subjetividad, sobre las emociones que mostraba. Se sabe que soy mal escritor, eso no disculpa la dureza con la que puede haber escrito y expresado mis ideas que a muchos molestaron, sin embargo no se aleja de lo que quise decir. Así pues entremos de lleno. Del futuro político y económico la situación va igual que siempre, saliendo al paso. Hay que hacer muchas reformas que no se han hecho, no sabemos como competir y no se invierte en ventajas competitivas. Insisto, de esto nadie dijo nada, nadie entro en debate, nadie me dijo estas mal, estas bien o no estas y, al parecer, casi todos los que me escribieron están de acuerdo conmigo. Así pues entremos al tema movedizo, pongámonos como carne de cañón: ¿Cómo estarán mis amigos? Me los imaginaba gordos, pelones, chimuelos, con niños por todos lados y lo peor, con una vida gris, triste, infelices. Esta frase me da risa. La saque de una película de Pedro Infante, “Escuela de Vagabundos”, y no me imaginaba a nadie en particular. En el artículo comentaba: “No se el porque de esta imagen. Creo que es porque si yo no hubiera venido a Madrid probablemente estaría así: casado y con dos hijos, gordo y pelón.” Todo esto lo justificaba con mi incapacidad de hacer cosas distintas a las que se esperaban de mí. Al parecer no solo me pasaba a mí, sino es una característica del mexicano. Termino el artículo utilizando palabras de Octavio Paz: “’…el mexicano es una persona de mascaras’. Incapaz de decir y actuar sin pensar en lo que va decir la sociedad.” Así pues como muestra representativa: yo hacia lo que se esperaba de mí. No todos mis amigos hacen esto y no todos son tan blandengues, los hay con carácter. Los hay que hacen lo que les viene en gana. En realidad no esperaba ver a mis amigos chimuelos y pelones, talvez alguno que otro si gordo. Sobre mis amigos: los hay de todos colores y sabores: casados, felizmente casados. Otros felizmente divorciados. Los que buscan novio y las que buscan esposo. Los que van por su doctorado y los que dan gracias de haber salido de la escuela en la preparatoria. Los hay que buscan mas niños (si ya tienen varios), los que no quieren ni niños, ni pareja, ni compromisos. Los hay que quieren otro trabajo y los que no quieren cambiar. Unos se cambiaron de religión, otros hay descubierto lo que es la fe. Los hay flacos y los hay gordos. Los hay con una que otra operación, con la calva reluciente y otros con el pelo hasta los tobillos. Algunos son felices, otros no. Algunos quieren seguir por donde van, otros no. Algunos están llenos de color, otros son por muy feo que se lea: grises. ¿Los hay gordos? Si, ¿chimuelos? No (menos mal), ¿con niños? Si, ¿hay algunos tristes? Si. Bien, hay de todo, pero ¿y cual fue el problema? ¿Por qué tantas quejas? Ya dije que la escritura es mala, así como la redacción y tratar de dar una imagen mental al parecer no es bueno si es negativa. Las imágenes y pesimismo con el que hablaba de México vienen de mis experiencias. Poner distancia, separarse por un momento de la cultura en la que viví y verla desde afuera, analizarla y compararla con otra (las comparaciones son odiosas, eso ya se sabe) da otro enfoque. Leyendo algunas respuestas, me escribieron: “…¿qué concluimos ese día?,”, en que una lectora llevo el artículo a su circulo literario, “tres cosas: que seguramente con la emoción de regresar a México por algo que dejó lo llevó a escribir semejante cosa (en resumen: estaba emocionalmente afectado en ese momento), la segunda que indudablemente pasaba por una crisis de 'malinchismo' severa y tercera, que su nueva visión del país estaba bastante influida por la interpretación de otros acerca de lo que pasa, algo así como mirar a través de un cristal que distorsiona.” Cristal distorsionado hay, pero no por los medios extranjeros, que no hablan de México, ni para bien, ni para mal, sino de contrastar mis propias experiencias, por lo tanto la distorsión la da la subjetividad, seguramente algo de esto lo explica el “síndrome de Ulises”, igual y no. Vivo fuera y me gusta, pero quiero que México salga adelante. Me gustan los mariachis y el tequila. Leo todos los días la prensa nacional. Busco sus lectores, me siento orgulloso de los (pocos) triunfos de los deportistas. Quiero mas investigadores mexicanos… ¿Malinchismo? Igual y si. ¿Emocionalmente afectado? Seguro. Fue en este viaje que me reencontré con la ciudad. Fue recién, después de cinco años, que vi que se puede vivir como a mi me gusta, las posibilidades que ofrece la “bella, revoltosa, juerguista, incomparable” Cd. de México, son muchas… ¡¿eh!?, también sus problemas. ¿El saldo es positivo? De momento para mi no. Probablemente este afectado, eso da igual. El pesimismo no venia de las experiencias de mis amigos sino de las mías propias. Que la imagen de me los imaginaba grises es muy pesimista, si. Que no todo es así es verdad. Pero para opiniones como los colores. Hay quien me escribió: “Mal, muy mal, si piensas así, que bueno que no estás aquí, indignante tu artículo y simplemente leer que eso es lo que piensas de un país que aunque con sus problemas y muy fuertes, simplemente es el lugar que te dio la oportunidad de ser lo que eres, me da gusto que no estés aquí, porque probablemente estarías casado con dos hijos, gordo y pelón, que mal que pienses eso de los que nos quedamos a hacer nuestra vida aquí, pero simplemente te doy una noticia, yo por mi parte soy inmensamente feliz, soy exitosa en mi trabajo, la remuneración que obtengo por el es muuy buena, vivo muy a gusto, ni con mucho me acerco a aquello que tu piensas de los que vivimos en este hermoso país, que bueno que no estás aquí.” Hay que recalcar el “muuy”. Me alegro que ella sea una de las personas que no están ni gordas, ni calvas, ni chimuelas. ¿Pero y porque no puedo tener una opinión critica con el país y si situación, simplemente porque “es el lugar que te dio la oportunidad de ser lo que soy”? No creo que por eso no pueda ser crítico. Este es a lo que se refiere Octavio Paz cuando dice que somos un pueblo de mascaras. Ocultamos, por acción, omisión o ignorancia. Así pues, seguiré hablando de mi México, lo que creo y opino sobre el y los míos. Si por eso perderé amigos, lo siento, espero recuperarlos algún día. Días después una de mis más feroces críticos me escribió: “…lo que yo considero el mal empleo de la palabra malinche y,”… “ya que de todos modos se usa, pues que todos tenemos algo de esa personalidad, ahí me ves a mí, definitivamente prefiero el producto extranjero que el nacional...”. Igual yo lo creo, este es un comportamiento común, donde se prefiere lo exótico sobre lo conocido. No tienen que ver con nacionalismos, ni con agradecimientos al país que me vio nacer, cosa que en el artículo tampoco tiene cabida porque no digo: ¿Por qué no somos como tal o cual país?, simplemente digo: somos así, ahora a mejorar. Antes de terminar pongo el trozo de texto de una respuesta que le hicieron llegar al editor de la revista: “…pero México no es sólo eso, al menos eso lo creen muchas personas y te vuelvo a decir que ni siquiera mexicanos por nacimiento... Así que si te escribieron para puterate, seguramente tenían razón... como editor responsable tú decidiste publicar, ¿o no?”. Resulta que si un artículo no le gusta
al editor o creen que lo escriben para “putearlo” como dice
la lectora, ¿no debe publicarlo? Al parecer la edición cree
distinto, cosa que se agradece. |
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Adrián L. Alexander, es escritor y colaborador de Vozed (vozed@yahoo.com) |
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