Cuento
Ernesto CU
Yo areno…
A Sandy…
Comenzó en el preciso momento
cuando dejaba de seguir el sonido de las gaviotas. No me
di cuenta, y si me hubiera percatado, haría omisión
de dicho estado; darme cuenta. Empezó de regreso
o de ida, que cuando se camina con uno mismo, poco importa
el sentido de la dirección si sabes en tu bolsillo
depositado el norte. Que cuando se deposita el pie en la
arena, importa dejar el rastro que será borrado por
el olear.
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Actualidad
Tina
Serdán
¿Y porqué no dejo
el sexo?
Conocí a una mujer a la que llamaré Dolores me recibió
en su casa con lo que a mí me parecían regaños y
gritos, aunque minutos después me percaté de que estaba
un poco sorda y por eso hablaba tan fuerte. Yo quería salir a conocer
la ciudad pero me invitó a comer y mientras los platillos estaban
listos, con agilidad y sin que me diera cuenta me había sacado
una breve historia de vida. Le sorprendió que a mis 28 años
no sólo no tuviera hijos sino que no estuviera casada y ni siquiera
tuviera miras a ello; sin que yo lo comprendiera del todo me dijo que
entendía lo que significaba no tener un hombre por tanto tiempo.
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