<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Revista Vozed - Voz Editorial 2.0 &#187; Destacados</title>
	<atom:link href="http://www.vozed.org/category/featured/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.vozed.org</link>
	<description>Revista cultural Vozed - Voz Editorial 2.0. Un laboratorio de ideas, una voz crítica, crear conciencia, lograr cambios sociales</description>
	<lastBuildDate>Sun, 19 Feb 2012 19:03:16 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>El lío de la cultura</title>
		<link>http://www.vozed.org/2012/02/el-lio-de-la-cultura/</link>
		<comments>http://www.vozed.org/2012/02/el-lio-de-la-cultura/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:12:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Humberto Bedolla</dc:creator>
				<category><![CDATA[-Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Forma y Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[cultura popular]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[laboratorio de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[voz crítica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.vozed.org/?p=5782</guid>
		<description><![CDATA[Sin duda con la cultura tenemos un gran lío, tanto para definirla como para entenderla: ¿qué es la cultura? Más aun, ¿cómo influye la cultura en la vida de una sociedad, y la sociedad en la cultura misma? En VozEd intentamos responder a esta pregunta, y todo a cuento de un hecho bastante difundido por las redes sociales y, por el contrario, con muy poca cobertura en los medios de comunicación masivos: las respuestas de un aspirante a la presidencia]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vCultura.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5861" title="vCultura" src="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vCultura.jpg" alt="" width="320" height="215" /></a>Sin duda con la cultura tenemos un gran lío tanto para definirla como para entenderla, ¿qué es la cultura? Más aún, ¿cómo influye la cultura en la vida de una sociedad, y la sociedad en la cultura misma? En VozEd intentamos responder a esta pregunta, y todo a cuento de un hecho bastante difundido por las redes sociales y, por el contrario, con muy poca cobertura en los medios de comunicación masivos: las respuestas, del que parece, el aspirante  más aventajado para la presidencia de México. El evento: el candidato a la presidencia por parte del PRI (partido que gobernó durante 70 años y cuyo mandato, Mario Vargas Llosa llamó tan hábilmente “dictablanda”) fue a presentar su auto biografía supuestamente escrita por él. En conferencia de presa en la FIL 2011 (el evento literario más importante de habla hispana) no fue capaz de responder que 3 novelas le han influido en su vida. Su respuesta fue: “La Biblia”, confundir al autor de “La silla del Águila”, escrita por Carlos Fuentes, probablemente el novelista vivo más importante de México, por Krause, historiador y director de la revista Letras Libres; y después decir que se quería acordar del título de un libro que habla sobre el otro libro (!) ¿Por qué no salir con algo tan obvio como El Quijote de Cervantes o Romeo y Julieta de Shakespeare? ¿Y la gente de a pie, los habrán leído? ¿Cualquier persona de la calle podría decir 3 novelas y sus autores, que le hayan influido en su vida?</p>
<p>El escritor mexicano Jorge Volpi dice en un tuit: “Los candidatos “escriben” libros y van a la FIL: meros actos de campaña que no esconden el desprecio hacia quienes sí escriben y leen”. ¿Es así?, ¿se desprecia a quienes escriben y leen? ¿Cuánta gente de verdad lee?, ¿y cuanta escribe? ¿Cómo influye en la gente que un político no pueda contestar a esta pregunta? Las respuestas a muchas de estas preguntas es mirar con lupa al sistema educativo y a la política cultural de un país, ¿cuál es la realidad de estos temas en Ibero América? Recordemos que la educación formal, la escuela, aporta muchos de estos conocimientos identificados como cultura. Recordemos las clases de historia, geografía, idiomas o ciencias. Más allá de la especialización la educación formal  es cultura.</p>
<p>Todos, sin duda, entendemos que el asunto del candidato está dentro del ámbito de la cultura, pero pocos tenemos claro concretar y definir cultura. Probablemente de la cultura sobresalga la literatura. La influencia de libros y autores en los lectores, y la sociedad en general, es un fenómeno intenso, realmente marca. Así ha sido a lo largo de los tiempos desde que hay escritura. Pero, ¿en esta sociedad consumista sigue siendo importante la cultura y la literatura, o es el mundo editorial el que exagera su importancia? ¿Importa haber leído, entender de música, de pintura o de teatro? ¿Hasta qué punto la cultura “de verdad”, y cualquiera de sus expresiones, es exclusiva de las clases educadas? ¿Y la cultura popular no es cultura “de verdad”? ¿Hasta dónde la separación de la cultura popular y del populacho? ¿Cuál es la importancia de la cultura en las sociedades modernas? Entendemos que leer es ser culto. Entendemos que hablar idiomas, conocer sobre escritores, sobre música o sobre teatro es ser culto. Viajar y conocer otras culturas es ser culto. Existe la lista “Patrimonio Cultural de la Humanidad” asociada a una institución tan prestigiosa como la UNESCO. También entendemos cultura yanki, cultura latina, o más, hay cultura musical, cultura del porno, cultura urbana, cultura futbolera&#8230; Existen las industrias culturales, y hay quien defiende la lucha libre (en México) o los toros (en España) como cultura.</p>
<p>Decíamos que, a quien lee se le considera culto, al igual que a quien sigue de cerca expresiones artísticas se dice que “tiene cultura”. Están los que se aprenden las capitales del mundo, los que estudian por gusto, los que se cultivan. Esta es la definición clásica y la primera de una clasificación que Gabriel Zaid hace en el pequeño ensayo “Tres conceptos de cultura” (Letras Libres, 2007), en la que se “subraya la forma de heredar (la frecuentación personal de los grandes libros, las grandes obras de arte, los grandes ejemplos)”.</p>
<p>Luego está la relación con los creadores, el concepto ilustrado, la segunda clasificación, donde se define “el nivel alcanzado (la superioridad de los que están en la cumbre)”. En el caso de los libros, es la relación entre los lectores y los escritores. En el mismo contexto, en el resto de las actividades culturales: música, artes escénicas, cine, televisión y otros eventos, es la relación en la que se distingue a los que crean.</p>
<p>Y por último está la cultura definida por el concepto romántico, la tercera clasificación, “el patrimonio (todo lo que puede considerarse propio)”. La cultura mexicana serían las luchas, Pedro Infante y los tacos. Para la española los toros, Almodóvar y la paella, para la argentina, por ejemplo, los gauchos, Maradona y el asado. Este último concepto es la tercera definición de la rae: “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” y a la que hacer referencia la popular frase de Octavio Paz: “La cultura es las culturas”, esto es, que todas las culturas del mundo son una, y nos pertenece a todos.</p>
<p>Y todo esto es cultura.</p>
<p>Pero la cultura –la individual y adquirida (i), la de los creadores y artistas (ii) y la cultura en la que vivimos (iii)– es intangible, inmensurable, y representa un largo camino hacia un lugar desconocido, aunque casi siempre reconfortante. Los motivos para no tomar este camino tienen que ver con los limites (económicos, sociales, políticos, físicos, personales, etc.) y prejuicios y deformaciones en el criterio. Volviendo a las dudas iniciales y al número protagonizado por el candidato, debe preocuparnos (a los mexicanos, a los iberoamericanos y a todos en general) que su cultura es muestra de la cultura de la sociedad y el lugar donde vive. Seguramente, si llegara al poder, su nivel de cultura no le impedirá tomar decisiones, como no les impide tomarlas a millones de personas en el mundo, pero de forma indirecta, sin que esté visible en la ecuación, una mayor cultura permite ampliar miras, conocer y tener en cuenta otras realidades y tener un panorama de la vida y de la sociedad mucho más completa. Sabemos con certeza que la cultura es un  gran laboratorio de ideas, permite crear conciencia y  tener una voz crítica, y esto sin duda facilita los cambios personales y sociales.  Y ya se sabe que, al final de la vida, uno recuerda el acierto con que tomó estas decisiones.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.vozed.org/2012/02/el-lio-de-la-cultura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Filósofo rey?</title>
		<link>http://www.vozed.org/2012/02/filosofo-rey/</link>
		<comments>http://www.vozed.org/2012/02/filosofo-rey/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:10:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nadia Orozco</dc:creator>
				<category><![CDATA[-Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Forma y Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.vozed.org/?p=5775</guid>
		<description><![CDATA[Las ideas preconcebidas –en realidad prejuicios- nos hacen pensar que los gobernantes deberían tener cierto grado de educación y cultura. Con este ensayo Nadia L. Orozco descubre el origen de tales ideas y nos hacer ver que el Filósofo rey, el político culto, no será mejor político que los que tenemos actualmente]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vFilosofo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5857" title="vFilosofo" src="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vFilosofo.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a>La mayoría de las ideas que de ordinario tenemos sobre la política no son ideas nuestras: las hemos heredado, pertenecen a una larga tradición que desde la filosofía ha generado nuestras concepciones acerca de lo que es correcto en el ámbito político, y nutren la práctica política desde hace siglos. Son, en realidad, prejuicios. Si consideramos que los prejuicios son juicios previos y, de acuerdo con Hannah Arendt, los tenemos sin que necesariamente conozcamos lo que estamos juzgando, tendemos a aceptar muchas de nuestras ideas casi sin cuestionarlas. Una de estas ideas es que los gobernantes deben –o en todo caso deberían–, tener cierto grado de educación y cultura.</p>
<p>Esta idea viene de muy temprano en nuestra tradición filosófico-política, y es Platón el que reflexiona acerca de lo conveniente de que los filósofos, por una tendencia natural a desarrollar las ideas y el pensamiento y por ende la perfección moral, deban ser los que estén al frente del Estado. Aunque en la práctica Platón jamás pudo demostrar que este fuera el caso, y poquísimos son los filósofos-reyes que ha habido como Marco Aurelio o Netzahualcóyotl, la idea, más o menos sin cambios, se ha mantenido en el imaginario colectivo intacta: un buen gobernante debe ser un hombre –y si aceptamos ideas más liberales, también una mujer–, educado y con más cultura que un ciudadano cualquiera. De ahí que, en la práctica, los señalamientos y ridiculizaciones a políticos y candidatos por su ignorancia sean una fuente reiterada para los medios de comunicación y los ciudadanos comunes.</p>
<p>En México [y en Latinoamérica en general], pese a que contamos con una tasa muy baja de educación universitaria, la exigencia sigue siendo la misma: los políticos tendrían que saber más que uno, porque van a estar al frente del país. De nuevo es el eco de la idea platónica: lo peor que puede pasarle a uno es ser gobernado por alguien más ignorante que uno mismo. Y anclados en esa idea, los medios de comunicación nuevos y tradicionales colocan a los políticos en situaciones incómodas en las que se evidencia que son tan ignorantes como cualquier ciudadano de a pie.</p>
<p>Pero pensemos un momento: ¿es en verdad un hombre educado el mejor político? Eso se pensó en cierto momento durante el siglo XVIII: muchos monarcas europeos estudiaron y, a su mejor entender, adoptaron y emplearon las ideas de los grandes ilustrados como Rousseau, Montesquieu o Hobbes. El gran mito-motor de todo el movimiento ilustrado era la razón, el “atrévete a pensar” kantiano que establecía sin miramientos ni cortapisas que las decisiones debían ser tomadas a través de la razón porque el hombre es superior a todas las otras criaturas de la tierra. Las grandes monarquías como Francia, España, Rusia, Prusia, Austria y otras, dejaron que fuera la razón la que guiara sus decisiones políticas, siempre haciendo ejercicios de pensamiento apoyados en consejeros y las grandes ideas ilustradas. El resultado para estos reyes ilustradísimos, fue la adopción de políticas que a la larga devinieron en condiciones de gran desigualdad, hartazgo social y, eventualmente, revoluciones como en Francia y guerras de independencia como en el caso español.</p>
<p>Las cosas no parecen haber cambiado mucho. Nuestros políticos, al menos en México, son de la minoría que ha recibido una educación superior, incluso han egresado de universidades prestigiosas a nivel mundial; se rodean de todo tipo de asesores y consejeros; se apoyan en aparatos burocráticos cuyas tareas incluyen el pensar y resolver los problemas urgentes, y uno pensaría que ese ejército de mentes trabajando debería ser suficiente para que el filósofo rey, o la versión post moderna que sería el universitario político, tomara buenas decisiones.</p>
<p>Y sin embargo, el desempleo, la inseguridad y la corrupción siguen ahí.</p>
<p>Lo que otros nuevos filósofos como Edgar Morin han descubierto, de forma marginal a esta tradición que pone en alto a la razón y a la idea del gobernante ilustrado, es que las decisiones que tomamos no necesariamente están basadas en la razón. Los afectos, las conveniencias, el interés egoísta y motivaciones de una índole más personal están en juego. Con toda su cultura y el peso de su nombre, Mario Vargas Llosa no pudo ser mejor político que Fujimori, Carlos Salinas de Gortari y su doctorado en Harvard dejaron al país sumido en una de las peores crisis de su historia, y podríamos continuar listando casos de ilustradísimos políticos que han tomado las peores decisiones, aún con su contingente de consejeros y asesores.</p>
<p>No digo que lo contrario, el ser gobernado por un completo ignorante, sea lo mejor. Sólo trato de reflexionar con el lector que la instrucción y escolaridad de un gobernante no tienen necesariamente un efecto positivo en sus decisiones políticas. Ignoro si ser capaz de citar tres libros importantes para uno o saber el precio de un kilo de carne sean fundamentales para la conducción de un país. Lo que sí me parece fundamental es que sea el ciudadano el que esté enterado de esas cosas y tenga el criterio suficiente para decidir por sí mismo si esa conducta en sus políticos, y sobre todo en sus medios de comunicación, le parece correcta.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.vozed.org/2012/02/filosofo-rey/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lean lo que quieran, véanlo si pueden</title>
		<link>http://www.vozed.org/2012/02/lean-lo-que-quieran-veanlo-si-pueden/</link>
		<comments>http://www.vozed.org/2012/02/lean-lo-que-quieran-veanlo-si-pueden/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:09:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gerardo Sifuentes</dc:creator>
				<category><![CDATA[-Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Forma y Fondo]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.vozed.org/?p=5779</guid>
		<description><![CDATA[“Conferirse un aire de superioridad por el hecho no solo de leer, sino de hacerlo más que otros y sólo a determinados autores es un error de tintes fascistas.”  En este ensayo Gerardo Sifuentes desmonta la actitud y prejuicios sobre el hecho de leer literatura ‘menor’, o directamente, no leer]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right; padding-left: 30px;">“Hay que tener en cuenta que los beneficios de la lectura son muy tenues. En lo moral, muy dudosos, y en cuanto a conocimientos que dan de la vida, inaplicables. Nunca he oído decir a nadie: “Me salvé porque apliqué las enseñanzas contenidas en Fortunata y Jacinta””<br />
Jorge Ibargüengoitia, citado por Juan Domingo Argüelles</p>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vPinocho.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5865" title="vPinocho" src="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2012/01/vPinocho.jpg" alt="" width="275" height="240" /></a>1<br />
En la novela High Fidelity de Nick Hornby, el protagonista, Rob Fleming, dueño de una tienda de discos y apasionado melómano, echa un ojo a la colección de música de su anfitrión durante una cena. Los títulos que encuentra no son precisamente de su agrado, de hecho dentro de sus exigentes parámetros estos le resultan predecibles u ordinarios, sin embargo no hace mención al respecto. “Quizá podamos darnos una vuelta por tu tienda para actualizarnos”, le dicen. Rob sonríe, “cada quién a lo suyo…”, replica con tono afable, ante la incredulidad de su novia al notar que su pareja se ha bajado de su habitual pose pedante de conocedor. Pueden leer el libro y constatar a qué se debió su cambio de actitud, aunque también pueden ver la película con John Cusack, pero no recuerdo si existe dicha escena en ella.</p>
<p>2<br />
Me gusta leer, mucho. Claro que esto no me hace mejor individuo que otros. Existe sin embargo mucha gente que le atribuye una virtud moral e intelectual exagerada al hábito de la lectura, como si el simple acto hiciera a las personas más buenas e inteligentes. Al respecto puedo decir que varias veces se me ha discriminado por mi afición particular a la novela negra y de ciencia ficción, géneros que al menos en este país aun son vistos con desdén por legiones de snobs, personas inseguras que se refugian al amparo de autores que creen exclusivos de cierta élite. Hace muchos años una persona, entonces estudiante de la carrera de letras, llegó a decirme “te recomendaría a Chéjov, pero no creo que te guste”. Cuando le mencioné que ya lo había leído, y de hecho me gusta mucho, también le pregunté por las razones que le habían hecho asumir mis predilecciones. Sus balbuceos fueron contundentes; quizá alguna vez me había visto con un libro de William Gibson o Stephen King en las manos, la clase de autores que rara vez son revisados en los círculos académicos. Lo curioso es que esa misma persona, que durante más de una década desdeñó los llamados subgéneros y las novelas gráficas, ahora se dice ‘fan’ incondicional de estos temas y alardea de ello, e incluso eventualmente emite comentarios ‘serios’ al respecto y viste playeras de Star Wars. Cada quién a lo suyo.</p>
<p>3<br />
Creo que 80% de los que se burlaron de @EPN [Enrique Peña Nieto, candidato a la presidencia de México por el PRI. 1] no han leído un libro en los últimos seis meses. De la misma forma, también estimo que 100% de quienes defendieron a este político no han abierto las páginas de un libro en los últimos cinco años. Mi cálculo es superficial, aunque podemos comparar la cifra de usuarios de twitter que se ofendieron ante las declaraciones del priísta con el número de mexicanos que sólo leen un libro al año. Cuando ocurrió aquel famoso incidente de la Feria del Libro, el asesor de campaña que todos llevamos dentro me hizo plantear otros escenarios. Imaginen la reacción del público si hubiera contestado que la trilogía Crepúsculo le había cambiado su vida. De cualquier forma todos se hubieran burlado de él, e incluso hubieran inventado mejores chistes, pero se habría ganado el respeto, mínimo, de los numerosos Twilighters. Por supuesto que el presidenciable no estaba en condiciones de decir “no me gusta leer”, y prefirió simular [mal] que lo hacía. Si bien las personas tienen derecho a leer lo que les venga en gana, es deseable que un político tuviera en mente lecturas coherentes, que correspondan ya no digamos a su ideario político tanto como a sus responsabilidades. Para fines prácticos se hubiese rodeado de gente que si lee, como le hace Obama [2]. Sobre la saga antes mencionada, a pesar de que corresponde al género de terror, nunca la he leído, y no tengo la menor intención de hacerlo, prefiero en todo caso ver las películas.[*]</p>
<p>4<br />
Elegir entre leer el texto o ver la adaptación fílmica es un auténtico dilema que da pie a discusiones bizantinas. También me hace pensar en los famosos 10 derechos del lector [3] de Daniel Pennac, que cobran especial importancia en esta época, donde el más famoso de ellos es “el derecho a no leer” –Best Sellers por ejemplo–. Quiero referirme especialmente al quinto, “el derecho a leer lo que sea” [y lo que quiera]. En este contexto, tengo el atrevimiento de sugerir dos títulos dedicados a la reflexión sobre la libertad de leer, “¿Qué leen los que no leen?” [4] y “Leer es un camino”, ambos de Juan Domingo Argüelles [5], ensayos donde desmitifica la capacidad transformadora de la lectura, y reflexiona sobre cómo es que el sistema educativo vigente ha hecho todo lo posible por que los jóvenes detesten este hábito, acaso sin proponérselo. Tal como este autor menciona, el leer es un acto de gozo, que se hace por convicción, y se pregunta “¿por qué tendríamos que angustiarnos porque no hemos leído aquello que todo el mundo dice que debemos leer? ¿Qué es lo que queremos: brillar en la sociedad o tratar de ser felices?”</p>
<p>5<br />
Cada quién lee de acuerdo a sus necesidades. Por supuesto me encantaría que ‘la gente lectora’ le diera seguimiento a cada uno de mis autores favoritos, hasta podría darles razones para hacerlo, pero creo que nadie me lo ha pedido. Aunque no me resisto a husmear en los libreros ajenos, para criticar o alabar las elecciones que encuentre, se que debo respetar sus decisiones, y no hacer juicios sobre su persona en base a lo que tengan, después de todo leer es un medio, no un fin en si mismo. Conferirse un aire de superioridad por el hecho no solo de leer, sino de hacerlo más que otros y sólo a determinados autores es un error de tintes fascistas. El cuánto no es lo importante como diría Argüelles, sino la alegría que nos proporciona el acto, y las ideas que podamos aprovechar de ese momento. Si quieren leer a Yordi Rosado o Paulo Coehlo adelante, aunque también pueden esperar a que salga cualquier cinta basada en sus textos. Por otro lado, piensen que no es tan sencillo conseguir adaptaciones fílmicas entretenidas de la obra de Chéjov, o también pueden ir al teatro…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los tres libros que cambiaron mi vida:<br />
Un mundo feliz, de Aldous Huxley<br />
Neuromancer, de William Gibson<br />
Desayuno de campeones, de Kurt Vonnegut</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notas:</strong><br />
[*] Por alguna razón, como diría mi amiga @irairaira, cuando la gente piensa en &#8216;leer&#8217; se remite únicamente a novelas, cuando hay otras tantas posibilidades, como libros de historia, poesía, cuento, biografías, ensayo, manuales…<br />
[1] En el editorial contamos la situación en la que Enrique Peña Nieto no supo contestar a una pregunta de los reporteros dentro de la FIL 2011 en Guadalajara.<br />
[2] http://www.thedailybeast.com/articles/2010/08/13/obama-reading-the-complete-list-of-his-favorite-books.html<br />
[3] http://www.elcanonliterario.com/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=65:el-decalogo-de-pennac&amp;catid=79:textos&amp;Itemid=71<br />
[4] http://books.google.com.mx/books/about/Qué_leen_los_que_no_leen.html?id=1zLzAAAAMAAJ&amp;redir_esc=y<br />
[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Domingo_Argüelles</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.vozed.org/2012/02/lean-lo-que-quieran-veanlo-si-pueden/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>IN MEMORIAM» Lo tuyo es puro teatro, caballero</title>
		<link>http://www.vozed.org/2011/12/lo-tuyo-es-puro-teatro-caballero/</link>
		<comments>http://www.vozed.org/2011/12/lo-tuyo-es-puro-teatro-caballero/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 00:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eileen Soria</dc:creator>
				<category><![CDATA[-Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Vida & estilo]]></category>
		<category><![CDATA[costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[intenciones]]></category>
		<category><![CDATA[pseudo]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.vozed.org/?p=5457</guid>
		<description><![CDATA[Nunca hice mucho caso de lo que mi madre siempre me aconsejó al respecto de la caballerosidad que había de esperar de los hombres, pero claro, cómo hacerlo si muy pronto me di cuenta que la mayor de las veces ese comportamiento no resultaba ser auténtico y generalmente sólo pretendía conseguir los favores de una dama, en este caso, los míos. Justo ahora no puedo decirles si desatender los consejos de mi madre sobre este tema ha sido la mejor elección, sin embargo, sí tengo muchas cosas en claro...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right;">“Creo que soy una chica riot”<br />
Eileen Soria (1977 – 2011)</p>
</blockquote>
<p><a href="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2011/12/vCaballero2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5692" title="vCaballero2" src="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2011/12/vCaballero2.jpg" alt="" width="213" height="242" /></a>Nunca hice mucho caso de lo que mi madre siempre me aconsejó al respecto de la caballerosidad que había de esperar de los hombres, pero claro, cómo hacerlo si muy pronto me di cuenta que la mayor de las veces ese comportamiento no resultaba ser auténtico y generalmente sólo pretendía conseguir los favores de una dama, en este caso, los míos. Justo ahora no puedo decirles si desatender los consejos de mi madre sobre este tema ha sido la mejor elección, sin embargo, sí tengo muchas cosas en claro y una de ellas es que no creo en esa falsa caballerosidad que todavía muchas madres, como la mía, siguen intentando hacerles creer a sus hijas que deben esperar. Que a una mujer le abran la puerta del automóvil y la ayuden a bajar, le lleven las bolsas pesadas del supermercado o le cedan el último pedazo de pizza son tan sólo cortesía y esos detalles, si bien se agradecen, no hacen a un caballero, al menos no a mi parecer.</p>
<p>Incluso diría yo que la utilización de las palabras “caballero” y “dama” es más bien producto de una costumbre añeja que poco refleja el comportamiento actual de hombres y mujeres. De acuerdo con el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española un “caballero” sería un hidalgo de calificada nobleza, un hombre que pertenece a una orden de caballería, un hombre que se porta con nobleza y generosidad o una persona de alguna consideración o de buen porte. Descartando los primeros significados que no se apegan de ninguna manera a los tiempos en los que vivimos, un caballero es entonces aquel que se comporta con nobleza, generosidad y consideración. Supongo que es justo decir que como mujeres siempre agradecemos este tipo de comportamiento (e incluso equivocadamente lo esperamos), sin embargo, qué pasa cuando detrás de una falsa caballerosidad existe un interés velado. Pondré un ejemplo, existen algunos casos de hombres con un gusto impecable, muy atentos y que además no se limitan en ofrecer todo tipo de cortesías a la mujer pretendida, sin embargo, después de haber compartido cierta intimidad, es decir, cuando ya llevaron a la mujer a la cama, las cortesías disminuyen o terminan, es más, en ocasiones ocurre que el caballero simplemente desaparece de la escena sin decir más, justo en ese momento la mujer se da cuenta que el hombre en cuestión no fue realmente un caballero sino simplemente una apariencia.</p>
<p>Ahora bien, pensemos que el caballero en cuestión permanece o incluso formaliza con la dama, esta continuidad en la relación tampoco es garantía para que el comportamiento atento permanezca, de manera que lo que anteriormente fue un detalle se convierte en una obligación, que si se olvida u omite se torna en un reclamo. Es así que muchas mujeres pasan gran parte del tiempo añorando al hombre que conocieron durante el noviazgo.</p>
<p>Otro punto importante a tratar es la idea que existe de que como damas debemos esperar a los caballeros. Desde que tuve edad para salir con chicos, mi madre insistía en que si alguno quería verme o salir conmigo, era él quien tenía que ir a buscarme, es decir yo debía que esperar. Ya me imaginaba instalada en lo alto de una torre aguardando a que la imagen de mi caballero apareciera en la lejanía, obviamente, desatendí los consejos de mi progenitora y en ocasiones era yo quien pasaba por el chico en cuestión, finalmente lo único que pretendíamos era pasarla bien y alejarnos lo más posible de la vigilancia familiar. Ahora, con muchos más años de por medio, tampoco me puedo hacer a la idea de esperar pacientemente a que el hombre con quien salgo sea quien pase por mí o me lleve a todos lados.<br />
Es también interesante el asunto del dinero, o de quién debe pagar cuando el disfrute es de dos. Acostumbrada a no hacer caso de los consejos de mi sabia madre, la verdad es que siempre he estado dispuesta a compartir los gastos, o incluso a cubrirlos en su totalidad, cuando de salir con un hombre se trata, ya no digamos de las salidas que se hacen con las amigas. Puedo decir sin el menor empacho que incluso me causa escozor cuando alguien con quien salgo paga por todo (las entradas del cine o el concierto, la cena, el hotel, etcétera). Supongo que esta es una cuestión meramente personal pero no dejo de pensar que al permitir que un hombre pague todo, se le brinda también la posibilidad de que pueda ocupar algunas de las artimañas de la supuesta caballerosidad.</p>
<p>Supongo que el crecer junto con dos hermanos y convivir con todos sus amigos fueron circunstancias determinantes para que en lugar de sentirme como “una dama” fuera yo “uno” más del grupo, el clásico one of the guys, fue así que disfrutando de relaciones de camaradería nunca esperé mayores cortesías de los hombres. Al saberme en igualdad de condición y no hacer tanto caso de las supuestas diferencias entre hombres y mujeres, establecidas únicamente por los roles de género, lo más importante para mí en una relación de amistad o de pareja ha sido siempre el respeto y la honestidad.</p>
<p>Aunque parezca que esta reflexión es un “duro y contra ellos”, no lo es, porque también creo que como mujeres tenemos mucha culpa del comportamiento de los falsos caballeros ya que seguimos instaladas en una cómoda y falsa postura de damas, esperanzadas a que un hombre sea el que nos resuelva nuestras necesidades inmediatas. Si necesitamos a alguien para que nos pague las cuentas, nos haga la mudanza, nos cargue las bolsas pesadas o nos acerque las sillas, entonces no creo que un hombre (o un caballero) sea lo indicado, lo mejor será buscar, a excepción del pago de las cuentas, en las páginas amarillas.</p>
<p>Tanto hombres como mujeres debemos mantener a la honestidad como parte de nuestra práctica cotidiana, sólo de esta manera no existirán las dobles intenciones o los intereses velados. La claridad con la que podamos expresarnos desde un principio de una relación es la clave para mantener la mejor convivencia y obtener el mejor disfrute individual y en pareja, así que de una vez por todas dejemos de creernos las damas indefensas y frágiles que no somos y olvidemos todas esas ideas que nos hacen esperar a los caballeros que nuestras madres nos hicieron creer que existían.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.vozed.org/2011/12/lo-tuyo-es-puro-teatro-caballero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Construcción y pérdida de la identidad en las redes sociales</title>
		<link>http://www.vozed.org/2011/12/construccion-y-perdida-de-la-identidad-en-las-redes-sociales/</link>
		<comments>http://www.vozed.org/2011/12/construccion-y-perdida-de-la-identidad-en-las-redes-sociales/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 00:07:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Alcoba González</dc:creator>
				<category><![CDATA[-Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad, comunicación y medios]]></category>
		<category><![CDATA[identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Primavera Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[pseudo]]></category>
		<category><![CDATA[social media]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.vozed.org/?p=5354</guid>
		<description><![CDATA[El mecanismo del anonimato en las redes sociales en las sociedades desarrolladas produce la construcción de una pseudo-realidad artificial, en unos casos se da un vaciamiento total de la identidad para conseguir una experiencia, del tipo que sea,  en otros se da una reafirmación de la identidad, cuya mayor carta de autenticidad es el hecho de jugarse algo más que el prestigio al hacerla pública]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right; padding-left: 30px;">Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nosotros mismos<br />
William Shakespeare (“Julio César”)</p>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2011/11/vSocialMedia2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5428" title="vSocialMedia2" src="http://www.vozed.org/wp-content/uploads/2011/11/vSocialMedia2.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a>Recientemente hemos asistido a un acontecimiento histórico sorprendente y de algún modo esperanzador. En varios países árabes como Egipto o Túnez, cercanos a la dictadura, los movimientos populares han tomado las calles y han provocado un vuelco del gobierno, al menos en estos dos casos. Lo que quiero destacar aquí es el papel que las redes sociales han jugado en este proceso:</p>
<p>En Egipto por ejemplo se pasó de 70,000 usuarios de Facebook en 2007 a cerca de cinco millones en Febrero de 2011 [1]. Desde antes del estallido de las revueltas Internet era un espacio de encuentro para debatir y criticar la actualidad, contribuyendo a una construcción de identidad social importante. Grupos como “Todos somos Khaled Said” [2] contribuyeron a que la gente viera en las redes sociales un espejo de lo que se vivía en las calles, y sirvió para aglutinar el descontento, aparte del papel activo de las redes sociales en plena revuelta como herramienta rápida de comunicación para los encuentros y manifestaciones.</p>
<p>Sin menospreciar lo que herramientas como Facebook o Twitter han supuesto como instrumentos para la comunicación social y cohesión de colectivos en Occidente, pretendemos trazar un paralelo con el papel que han jugado en los países de las revoluciones árabes. Desde el surgimiento de Internet, se ha notado una diferencia entre el control estatal del medio en las democracias occidentales y en países de estructura totalitaria. Mientras Occidente encomendó al mercado el desarrollo del medio y al propio usuario la censura de los contenidos, en países como China todo se sometió al férreo control estatal del Ministerio de Correos y Telecomunicaciones, así como en Vietnam o Irán.</p>
<p>Sin embargo, como recogía Sahagún [3] ya en los 90 ”Internet ha empezado a jugar un papel decisivo por su potencial subversivo, poniendo a disposición de los ciudadanos un poder de expresión y de publicación de sus ideas con el que nunca habían soñado”, aumentando en China durante algunos años casi el doble el número de ordenadores conectados a Internet que en EE.UU. en el mismo periodo. Intentaré explicar la relación del uso que se ha dado en diferentes casos a las redes sociales con un concepto complejo como es la identidad.</p>
<p><strong>Identificación y autenticación</strong><br />
Desde la aparición de la fotografía en el S. XIX, la identificación de una persona, o la constatación de un hecho, pasa por la presentación de una prueba fotográfica. Una imagen fotográfica acompaña nuestro documento de identidad y la fotografía se utiliza como prueba en los procesos judiciales. Pues bien, en la actualidad con las nuevas tecnologías asociadas a Internet, la identificación pierde terreno frente a la autenticación. La primera supone la verificación de la identidad de un individuo, con mecanismos como la fotografía, la huella dactilar o la firma, la autenticación sin embargo supone el acceso a un sistema mediante un código de verificación que permite establecer una relación supuestamente unívoca entre el usuario y su perfil, por ejemplo [4].</p>
<p>Así como en las redes sociales no hay de momento verdaderos mecanismos de identificación (y sí de autenticación) se produce un proceso de falseamiento de la realidad cada vez más frecuente, que produce algunos efectos:</p>
<ul>
<li>La práctica común de subir fotos retocadas de la misma persona hace años o directamente de otras personas en los perfiles de usuarios. En el peor de los casos, mayores de edad haciéndose pasar por niños o adolescentes con finalidades pedófilas.</li>
<li>Un sistema automático actualiza o publica mensajes en un perfil con finalidades económicas, utilizando fotos de personas que jamás han escrito dichos mensajes.</li>
<li>Los políticos distorsionan la imagen de sus adversarios saltándose el derecho al honor y la intimidad [5].</li>
</ul>
<p>Se ha dicho que imagen es “todo aquello que nos ayuda a poner el mundo en perspectiva (…) La noción de imagen nos ayuda a superar la oposición entre realidad y representación” [6]. Sin embargo, estas “pseudo-imágenes” lo que hacen es aumentar esa oposición, como ha comprobado cualquier persona que haya asistido a una “quedada” en persona con alguien que previamente sólo ha conocido virtualmente. Cierta incomodidad que se produce en este tipo de situaciones viene dada precisamente por esa oposición entre la representación mental que de esa persona nos habíamos hecho y la realidad.</p>
<p><strong>El anonimato</strong><br />
El mecanismo del anonimato en las redes sociales en sociedades desarrolladas produce la construcción de una pseudo-realidad artificial, cada vez con mayor distancia entre imagen y referente. La construcción de perfil mediante el mecanismo de la autenticación se extiende a herramientas como el blog, con un diferente uso según su finalidad en el país en que surge.</p>
<p>En países de régimen autoritario, la efectividad política de instrumentos como el blog de Izar Abdelfattah en Egipto o “A tunisian Girl” en Túnez [7] es precisamente el hecho, no sólo de que son quienes dicen ser, sino también de que se está jugando la vida por hacerlo. Es curioso el contraste con un perfil anónimo en Occidente que persigue una finalidad que oscila entre conseguir dinero, hacer propaganda política o conseguir “amigos” (usando esta palabra con todas las precauciones posibles desde que existe Facebook).</p>
<p>Lo curioso en las redes sociales de contactos, por ejemplo, es que ni siquiera se persigue la construcción de perfiles originales. La lógica que manda es la misma que las de los antiguos anuncios personales por palabras, pero aplicando más tecnología y medios: “El autor de anuncios personales se dirige (&#8230;) a la población en general, poniéndose a su merced y suplicando una cita, con esta reserva tácita: Ya me lo pensaré después; de momento, sácame al terreno de juego”(…) [8] “ambos sabemos que el otro dista mucho de ser perfecto, sexy, divertido, brillante, talentoso, enternecedor y bondadoso”.</p>
<p>En definitiva, donde en unos casos se da un vaciamiento total de la identidad para conseguir una experiencia, del tipo que sea, en otros se da una reafirmación de la identidad, cuya mayor carta de autenticidad es el hecho de jugarse algo más que el prestigio al hacerla pública. Para concluir, es sorprendente comprobar que en todos los casos hablamos de los mismos instrumentos: las redes sociales, los blogs, las nuevas tecnologías. En unos casos, producen mayor distancia respecto a la realidad. En otros, se utilizan como herramientas para el cambio social. Si hay detractores de la tecnología per se, espero haber contribuido a inclinar su opinión hacia la cita con que he abierto este artículo: “Dueños de sus destinos son los hombres…”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias:</strong><br />
[1] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/03/navegante/1296692353.html<br />
[2] http://www.facebook.com/elshaheeed.co.uk Khaled Said, joven bloguero asesinado por la policía egipcia en Junio de 2010.<br />
[3] SAHAGÚN, Felipe. De Gutemberg a Internet. Madrid,  Estudios Internacionales de la Complutense, 1998, pág 335-338<br />
[4] http://www.sortega.com/blog/identidad-identificacion-y-autenticacion/<br />
[5] Recientemente dos políticos con importantes cargos en España han tenido que dimitir por el uso que de la imagen de otros hicieron en las redes sociales:  http://www.lne.es/elecciones-generales-2011/20n-asturias/2011/11/10/redes-sociales-vale/1154701.html<br />
[6] SORLIN,P. : Cines europeos, sociedades europeas:1939-1990.Barcelona, Paidós, 1996, pág.15<br />
[7] http://ijnet.org/stories/talking-award-winning-blogger-tunisian-girl<br />
[8] “Cartas de ruego”, en MAMET, David. Bambi Contra Godzilla. Barcelona, Alba Editorial, 2008, págs.111 a 114</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.vozed.org/2011/12/construccion-y-perdida-de-la-identidad-en-las-redes-sociales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

